INICIO

 

 

LA EDUCACION CATOLICA EN LA ACTUALIDAD

"Para la Iglesia, educar al hombre es parte integrante de su misión evangelizadora, continuando así la misión de Cristo" (DP 1012).
Concepto de ambiente educativo cristiano

Tanto la pedagogía actual como la del pasado, da mucha importancia al ambiente educativo. Este es el conjunto de elementos coexistentes y cooperantes capaces de ofrecer condiciones favorables al proceso formativo. Todo proceso educativo se desarrolla en ciertas condiciones de espacio y tiempo, en presencia de personas que actúan y se influyen recíprocamente, siguiendo un programa racionalmente ordenado y aceptado libremente. Por tanto, personas, espacios, tiempo, relaciones, enseñanza, estudio y actividades diversas son elementos que hay que considerar en una visión orgánica del ambiente educativo.

Desde el primer día de su ingreso en la escuela católica, el alumno debe recibir la impresión de encontrarse en un ambiente nuevo, iluminado por la fe y con características peculiares. El Concilio las resumió en un ambiente animado del espíritu evangélico de caridad y libertad. (15) Todos deben poder percibir en la escuela católica la presencia viva de Jesús «Maestro» que, hoy como siempre, camina por la vía de la historia y es el único «Maestro» y Hombre perfecto en quien todos los valores encuentran su plena valoración.
Pero es preciso pasar de la inspiración ideal a la realidad. El espíritu evangélico debe manifestarse en un estilo cristiano de pensamiento y de vida que impregne a todos los elementos del ambiente educativo.
La imagen del Crucificado en el ambiente recordará a todos, educadores y alumnos, esta sugestiva y familiar presencia de Jesús «Maestro», que en la cruz nos dio la lección más sublime y completa.

Los educadores cristianos, como personas y como comunidad, son los primeros responsables en crear el peculiar estilo cristiano. La dimensión religiosa del ambiente se manifiesta a través de la expresión cristiana de valores como la palabra, los signos sacramentales, los comportamientos, la misma presencia serena y acogedora acompañada de amistosa disponibilidad. Por este testimonio diario los alumnos comprenderán «qué» tiene de específico el ambiente al que está confiada su juventud. Si así no fuera, poco o nada quedaría de una escuela católica.

La escuela católica como ambiente físico

Muchos alumnos frecuentan la escuela católica desde la infancia hasta la madurez. Es justo que sientan la escuela como una prolongación de su casa. Es obligado, también, que la escuela-casa posea alguna de aquellas características que hacen agradable la vida en un ambiente familiar feliz. Y, donde éste no existe, la escuela puede hacer mucho para que sea menos dolorosa la falta del mismo.
A crear ese ambiente agradable contribuye la adecuada distribución del edificio, con zonas reservadas a las activldades didácticas, recreativas y deportivas y a otras, tales como reuniones de padres, profesores, trabajos de grupo etc. Las posibilidades, sin embargo, varían de un lugar a otro. Con realismo debe admitirse que existen edificios desprovistos de funcionalidad y comodidad. Sin embargo, los alumnos en un ambiente materialmente modesto se encontrarán igualmente a gusto, si humana y espiritualmente es rico.

El testimonio de sencillez y pobreza evangélicas caracteristico de la escuela catolíca no es contrario a la adecuada dotación de material didáctico. El dinamismo del progreso tecnológico exige que las escuelas estén provistas de equipos a veces complejos y costosos. No es un lujo, sino un deber basado en la finalidad didáctica de la escuela. Por ello las escuelas de la Iglesia tienen derecho a recibir ayuda para su actualización didáctica. (16) Personas y entidades deberían cumplir con esta necesaria obra de ayuda.

Los alumnos, por su parte, se responsabilizarán del cuidado de su escuela-casa para conservarla en las mejores condiciones de orden y limpieza. El cuidado del ambiente es un capítulo de la educación ecológica cada día más sentida y necesaria.

En la organización y en el desarrollo de la escuela católica como «casa», será de gran ayuda el conocimiento de la presencia en ella de María Santísima, Madre y Maestra de la Iglesia, que siguió el crecimiento en sabiduría y en gracia de su Hijo y, desde el comienzo, acompaña a la Iglesia en su misión salvadora.

Contribuye grandemente a los fines de la educación el emplazamiento de la capilla en el conjunto de la construcción, no como cuerpo extraño, sino como lugar familiar e íntimo donde los jóvenes creyentes encuentran la presencia del Señor: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días». (17) Y donde, además, se tienen, con cuidado especial, las celebraciones litúrgicas previstas en el calendario del curso escolar en armonía con la comunidad eclesial.