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“Otra mirada a la Disciplina”

 

Paralelamente con el desarrollo frenético de los tiempos, existen nuevos desafíos que se nos van presentando en las relaciones con nuestros niños y jóvenes. Resulta muy difícil establecer límites claros dentro de una sociedad que propugna por todos los medios de comunicación una libertad absurda y sin sentido, la cual nos enfrenta continuamente a una realidad diferente que nos causa frustración tanto a adulto como a jóvenes y más aún a los niños.

Frente a todo lo expuesto, resulta casi imposible establecer La Disciplina como un valor, como un modelo a alcanzar, coincidiendo en que el autocontrol o la autodisciplina están marcados con un tinte coercitivo o de militarización, lo que en realidad es una concepción arcaica y repudiada por las sociedades democrateizantes vigentes.

La Disciplina es y será un valor constructivo que nos focaliza y nos centra en la dirección de un objetivo mayor a alcanzar.

Bajo este concepto, no existe obra de arte, creación trascendente o evolución de la humanidad si no logramos ordenar y jerarquizar nuestros pensamientos y nuestro trabajo. El respetar las normas nos lleva a una sana convivencia y esa convivencia conlleva logros, avance y desarrollo. No existe aprendizaje sino está el ambiente clase, basado en el respeto, el silencio, por lo demás también es un valor en desuso, la cooperación y la atención concentrada de los alumnos… y para eso se rescata “La Disciplina”como un valor fundamental y cooperador en la tarea educativa.

En conclusión, no existe calidad educativa sin la adecuada disciplina, entendida como autocontrol en el aula, y consecuente Bien Común, que se ajuste a nuestros tiempos.

.PorCarolina Ramirez Pollastri - Inspectora General